Una de las competencias blandas que hoy requieren muchos puestos de trabajo es la autonomía. Sin embargo, nadie puede ser autónomo si primero no fue correctamente dirigido y supervisado.
No es casualidad que los deportes más extraordinarios del mundo siempre requieren un coach o entrenador porque siempre tendrá la capacidad de ver el juego completo y dar dirección táctica. La supervisión es una necesidad. Ofrece estabilidad y seguridad a quien supervisa y a quien es supervisado porque estarán constantemente comunicados.
Ahora bien, surge la pregunta: ¿Qué pasa cuando la supervisión es mal ejecutada? Ya ese es otro tema!
