Cuando comienzas a dirigir un equipo hay muchos pensamientos y sentimientos que te juegan en contra y uno de ellos es pensar que tienes que ganarte la simpatía de tu equipo.
Me llegué a concentrar demasiado en ganarme la aprobación de otros que perdí de vista lo más importante: Gestionar a otros para que vendan más que yo. Cuando eso pasa, el precio que se paga es demasiado alto.
Anhelar la simpatía de otros te desgasta y te desenfoca. Si te concentras en lograr los objetivos y hacer crecer tu equipo entonces te ganarás el respeto y la admiración de los demás. Y lo que es mejor, estarás cumpliendo con el propósito de tu función dentro de la empresa.
Invierte tiempo en acompañar y mejorar a otros y te aseguro que estarás construyendo un equipo que conquistará muchos mercados.
