Muchas empresas invierten grandes sumas de dinero, tiempo y esfuerzos en estrategias para atraer clientes externos pensando que son los que van a darles la rentabilidad. Esto es acertado, pero muchos lo aplican a destiempo.
La prioridad de todo empresario es primero conquistar su gente. Y no me refiero al ecosistema laboral sano, que es una gran necesidad. Conquistar tu gente implica que conviertas en cliente a tus colaboradores PRIMERO que otras personas que ni siquiera conoces. Si no eres capaz de vender a quien te ve todos los días e interactúa con tu producto o servicio y puede ver todo lo bueno que ofrece a sus usuarios, ¿Cómo piensas que podrás conquistar a quien nunca ha escuchado de ti?
Cuando enamoras a quien te tiene muy cerca, se convertirá en el principal embajador de la marca y será capaz de vender desde la experiencia positiva.
